miércoles, 13 de diciembre de 2017

424


En La casa de las bellas durmientes, de Yasunari Kawabata, una mujer casada dice esto tan bonito:
—Antes de dormirme cierro los ojos y cuento los hombres por quienes no me importaría ser besada. Los cuento con los dedos. Es muy agradable. Pero me entristece no poder pensar en más de diez.

423


En su artículo Sobre la tumba de Costa, Unamuno explica su famosa expresión “¡que inventen ellos!”, que tiene un significado más moderado del que la gente cree:
Es inútil darle vueltas. Nuestro don es ante todo un don literario, y todo aquí, incluso la filosofía, se convierte en literatura. Nuestros filósofos, a partir de Séneca, son lo que en Francia llaman moralistas. Y si alguna metafísica española tenemos es la mística, y la mística es metafísica imaginativa y sentimental. ¿Es esto malo? ¿Es bueno? Por ahora no lo decido; sólo digo que es así. Y como hay y debe haber una diferenciación del trabajo espiritual, así como del corporal, tanto en los pueblos como en los individuos, a nosotros nos ha tocado esa tarea. En Suiza no pueden desarrollarse grandes marinos. Alemania, v. gr., nos da a Kant, y nosotros le damos a Cervantes. Harto hacemos con procurar enterarnos de lo suyo, que su ciencia y su metafísica fecundará nuestra literatura, y ojalá nuestra literatura llegue a ser tal que fecunde su ciencia y su metafísica. Y he aquí el sentido de mi exclamación, algo paradójica –lo reconozco– «¡que inventen ellos!», exclamación de que tanto finge indignarse algún atropellado y atropellador, cuyo don es el de no querer enterarse o hacer como que no se entera.

422


Mi gato Broma, mirándome con cara de no haber tirado un libro en toda su vida.




421


En el mundo literario predomina el músculo sobre el hueso, pero yo no forjé mis armas en el mundo literario sino en un blog, precisamente este blog. Por eso he vuelto a él: para volver al hueso.


420


Se están perdiendo los insultos cariñosos dirigidos a los niños o adolescentes. Mi madre me llamaba insustancial y candajo; mi padre satélite y alicate. ¿Quién llama hoy a los niños así?


419


Hay que estar creando tradiciones nuevas todo el rato y cambiarlas justo en el momento en que empiecen a convertirse en tradiciones.


418


Lo peor del libro Anarquismo social y anarquismo social es que su autor, Murray Bookchin, para desenmascarar la supuesta bondad de las sociedades primitivas, nos da el detalle de que los esquimales maltratan a sus perros huskies. ¡No puede ser, los esquimales no! Creo que es el mayor disgusto perruno que he experimentado desde que supe que la perrita Laika había muerto en su viaje de vuelta, al desintegrarse su Sputnik 2 contra la atmósfera.


417


Se nos está olvidando llorar. En el libro de conversaciones con Françoise Giroud, Hombres y mujeres, Bernard-Henry Lévy dice:
¿Ha observado usted que los hombres ya no lloran? Y eso es relativamente reciente. No sé cuándo empezó, pero en la época de Goethe lloraban con ganas. Debo decirle que en la época de Goethe lloraban por cualquier cosa: por la muerte de un ruiseñor, por la belleza de un paisaje, por una batalla perdida o ganada, por una mirada, por un espectáculo, por una firma afortunada, por una obra de teatro, y también, de paso, por la traición de la mujer amada...

martes, 12 de diciembre de 2017

416


¡Nosotros que lo queremos todo sin quedarnos con nada! ¡Que somos de cualquier lugar y a ninguno pertenecemos! ¡Que siempre estamos listos para traicionarnos!


415


Tras la revuelta catalana, se ha creado en España una nueva nacionalidad: se trata del español por cojones.

—¿De dónde es usted?
—De España por cojones.
—¿Cómo por cojones?
—Pues verá usted, yo no quiero ser español, pero el resto de españoles dice que tengo que seguir siéndolo por cojones, incluso en el caso de que el 100% de mi comunidad autónoma piense como yo, y para lograrlo están dispuestos hasta a romperme la cabeza por mi propio bien.
—¿Pero eso es democrático?
—¡Claro que es democrático! ¡Es la base de la democracia en España!


414


413


Lo que me preocupa de cierta izquierda es que edifique una ética para supermanes basada en la prohibición del chocolate de la vida. ¡Cuándo se darán cuenta de que los deseos no son malos, que lo malo es la falta de conciencia! ¡Que existen personas como yo que somos máquinas continuas de generarnos deseos, sueños o ambiciones, personas que solo nos sentimos felices si convertimos nuestra vida en un zig-zag delirante, pero esa vida no consiste para nosotros en conseguir o coronar nada, sino en volver a empezar, volver a creer y volver a fracasar! 


412


Solo me interesa la cultura con ruedas. El folclore es cultura que se ha detenido.


411


Freud aprendió español para leer el Quijote; Shelley para leer a Calderón. Borges aprendió alemán para leer a Schopenhauer; Cortázar para traducir a Rilke. Cansinos Assens aprendió árabe para traducir Las mil y una noches, Unamuno aprendió danés para leer a Kierkegaard y Joyce aprendió noruego para leer a Ibsen.


410


Borges coincide con el poeta Gabriel Aresti en no querer que se pongan nombres de escritores a las calles, porque considera que el nombre de la calle se vuelve al final más famoso que el propio escritor, que termina siendo citado por la gente de a pie sin saber realmente quién fue. Y tiene mucha razón. El mejor homenaje a un escritor es leerlo: con el dinero que se gasta en estatuas y placas callejeras se podrían mejorar los fondos de las bibliotecas. ¿De qué sirve poner el nombre de Jorge Guillén a cien calles o escuelas si luego nadie lo lee?


409


De ese libro egomaníaco y genial que es Ecce homo, suelo recordar que una de las razones que daba Nietzsche “para ser tan inteligente” es que nunca había desgastado su cerebro salvo en aquello que era necesario. Pero ese no-desgaste lo obtenía de vivir estruendosamente solo y evitarse así los problemas que acarrea la vida social. ¡Sabía que vivir desgasta el cerebro y lo protegía en el invernadero de la soledad!


408


El arte de la injuria. Tras la publicación de la Autobiografía de Alice B. Toklas, donde Gertrude Stein calificaba a Ernest Hemingway de falso valiente y arribista sin escrúpulos, Hemingway se acordó del famoso aforismo Una rosa es una rosa es una rosa, acuñado por la escritora, y le envió el siguiente telegrama: “UNA RAMERA ES UNA RAMERA ES UNA RAMERA”.


407


Se me está cayendo Lorca, uno de mis poetas de juventud. Nunca salió de lo folclórico. Volví a leer anoche Poeta en Nueva York, que nunca se me había caído (aunque ahora creo que lo mejor de él son sus Sonetos) y por primera vez me pareció que seguía haciendo folclore: los negros son los gitanos y Wall Street es el demonio protestante y emprendedor que no puede soportar un católico cerril como él (él, tan acostumbrado al colegueo y clientelismo cutre de Madrid, el que hacía decir a Bergamín que la Generación del 27 era Generación del 27 S.A.). En Poeta en Nueva York hay menos surrealismo del que se dice y sí mucho simbolismo, no siempre de buena calidad: entre versos maravillosos te encuentras con calamidades como “el judío empujó la verja con el pudor helado del interior de la lechuga”, que revelan poco trabajo. Sucede que a Lorca, un autor con una fantasía y un don para la música colosales, le falta verdad: no se puede convertir al gitano o al negro en un motivo literario dejándose por el camino el cogollo de lo humano (el gitano y el negro reales se le escapan), algo que nunca ocurre con autores como Antonio Machado, César Vallejo, Miguel Hernández o Idea Vilariño. Lo mejor de su libro neoyorquino es desde luego Ciudad sin sueño y sobre todo la Oda a Walt Whitman… obra maestra absoluta… ¡y homófoba! Para liberarse de las ataduras de la religión y la costumbre… ¡cuánto le hubiera ayudado leer a Gide, a quien sí leyó Cernuda, un poeta con menos genio pero que llegó más lejos que él!


406


405


Es vegetariano quien aún no ha escuchado los alaridos de las lechugas.


404


No hay mito más falso que el de Sansón y Dalila. Cualquier hombre que haya amado sabe que Dalila nos aumenta la fuerza y hace crecer vertiginosamente nuestra cabellera.


403


Crece quien acepta sus debilidades. Quien descubre que las mejores carcajadas son las que se dirigen a uno mismo. ¿Ves a ese hombre que se quiere comer el mundo? ¡Adónde vas, desgraciado, sin una buena máquina de perdonarte!


lunes, 11 de diciembre de 2017

402


En este estupendo documental sobre Frida Kahlo (AQUÍ), dice Carlos Fuentes que la sociedad mexicana de los años 30 era tan puritana que no se podía decir la palabra “piernas” sino “eso con lo que se anda”.


401


El alegrismo de Frida. Era una lagartija de quince colas que hacía bromas a todo el mundo. Un día fue adonde Henry Ford, famoso antisemita, y le preguntó: “¿Es cierto, señor Ford, que usted es judío?” Mujer rabiosamente sexual que disfrutó de un gran amor (Diego Rivera) y múltiples amoríos, dejó este ars vitae: “Mi visión de la vida es hacer el amor, darme un baño y hacer el amor otra vez”. Cuando supo que iba a morir, dejó un sencillo mensaje de despedida en su último cuadro: “VIVA LA VIDA”.


400


En el mismo documental, se dice que el padre de Frida Kahlo era fotógrafo, pero que no le gustaba hacer retratos de personas “porque no le gustaba mostrar las cosas feas que había hecho Dios”.